Traducción, interpretación y reflexión (Gana la más Chancha)

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Traducción, interpretación y reflexión

María Laura Fernández

(Teóloga, educadora y estudiante)


Traducir un texto es un arte bastante complicado, porque no basta con lograr transmitir una idea semejante con palabras de otro idioma. Toda lengua es en sí misma una forma de comprender el mundo y de insertarse en él para interactuar con otras personas. Entonces, aunque se procure ser fiel al espíritu del texto original, toda traducción es en cierta medida una traición (porque, por más que se logren traducir las palabras, siempre hay concepciones de fondo que trascienden lo que es posible decir con palabras).

En ese sentido, traducir una joya artística de tal calibre como “The Most Massive Woman Wins” (de Madeleine George) fue un reto tan fascinante como complicado. Incluso el título fue todo un desafío… Al final escogimos “Gana la más chancha”, porque consideramos que mantiene lo impactante y lo grotesco del título original. Y estamos seguras de que, con esta puesta en escena, Raíz Teatroseguirá tocando las fibras más profundas de nuestro ser y nos moverá internamente para reflexionar acerca de un tema que es siempre actual, porque tiene que ver con la propia imagen, con estereotipos y con la forma en que muchas veces nos dejamos influenciar por la sociedad.

Por esa razón escogí también el título de estas líneas: Traducción, interpretación y reflexión. Toda traducción implica reflexión para poder interpretar y plasmar un nuevo texto, pero a su vez el resultado es capaz de impulsar la reflexión de quienes se acercan a la obra en su nueva lengua… Y eso es lo que esperamos que todos ustedes experimenten cuando vean estas funciones.

¿Qué si hubo dificultades en el proceso de traducción? Pues claro… Y aquí les cuento algunas de ellas.

La primera quizás no es una dificultad en sí misma, sino una constatación: los seres humanos somos siempre cambiantes y lo que nos habla de modo significativo en una época determinada no necesariamente es siempre igual en otros momentos de nuestra vida. Esto lo digo porque en este proceso experimenté en carne propia esta realidad. La traducción de la Chancha no la hice recientemente; fue hace ya varios años, porque Raíz Teatrotenía como proyecto este montaje en aquel momento y luego por diversas razones se tuvo que posponer. Entonces ahora, cuando escucho el texto, me llama la atención sentir que hay detalles que probablemente ahora hubiera traducido de modo distinto. Pero, al mismo tiempo, me gusta escucharlos de esa otra manera, porque me recuerda que todos somos producto del camino que hemos ido recorriendo a lo largo de nuestra vida.

Otra dificultad de la traducción tiene que ver con el aspecto generacional. Por ejemplo, las golosinas que más disfrutamos durante nuestra infancia los que ahora rondamos los 30’s-40’s no eran las mismas que conocieron las personas que son mayores o más jóvenes. Entonces es un reto lograr que los símbolos y las imágenes del texto nuevo sean significativos para personas de diferentes rangos generacionales.

Lo mismo sucede con la contextualización de las situaciones. En el texto original una de las protagonistas cuenta que su novio estaba viendo un partido de un deporte que es muy popular en Estados Unidos, pero que aquí en Costa Rica no tiene mayor relevancia. Entonces lo cambiamos por fútbol, que es el deporte que más suele emocionarnos a los costarricenses. Y lo mismo hicimos con muchas otras situaciones y expresiones idiomáticas, con el fin de lograr que el espectador se sienta realmente involucrado.

Finalmente, la dificultad más grande (y debo reconocer que este fue el aspecto que más disfruté) fue la traducción de las canciones. El texto original está lleno de cantos que pertenecen a los juegos tradicionales (de manos, rondas, suizas, rayuela, etc) de la infancia de la escritora y que a su vez están íntimamente relacionados con los temas que se abordan. ¿Cómo mantener ese matiz “juguetón” y esa alusión a la propia infancia si lógicamente en nuestro contexto no jugábamos con esas canciones que utilizó la autora en el texto original? Para lograrlo, hubo que recurrir a soluciones muy variadas. En algunos casos, escogimos cantos pertenecientes a juegos que fueran de un tipo semejante al que juegan las protagonistas en el texto original (como Guayabita del Perú, que se van agregando números). En otras ocasiones, optamos por cantos que mantuvieran el estilo grotesco de los cantos originales; que, por cierto, todavía me sigue pareciendo extremadamente chocante que una ronda infantil dijera “Don Federico mató a su mujer, la hizo picadillo y la puso en el sartén” (y así con muchos otros ejemplos). O bien, cuando no encontrábamos cantos en español que transmitieran mensajes parecidos, inventamos las letras de algunas canciones (retomando parte del texto elegido por la autora) y les pusimos la melodía de juegos de nuestra infancia.

Desde ya los invitamos a ser parte de esta experiencia que Raíz Teatronos ofrecerá en los próximos meses. Les aseguramos que no se arrepentirán porque, como siempre, saldrán del teatro con nuevas perspectivas y nuevas reflexiones para su crecimiento integral.

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